El Instituto de Tecnología Cerámica (ITC) propone la creación de un Living Lab de Validación de Materiales Avanzados, una infraestructura colaborativa destinada a reforzar las capacidades de la Comunitat Valenciana en el desarrollo, validación y demostración de materiales dirigidos a sectores de alta exigencia tecnológica, especialmente el aeroespacial y las tecnologías duales.

La iniciativa busca dar respuesta a una de las necesidades detectadas entre las empresas de estos sectores: disponer de entornos especializados en los que puedan validarse nuevos materiales, procesos y componentes en condiciones representativas de operación antes de su llegada al mercado. De esta forma, se pretende reducir el riesgo tecnológico, facilitar los procesos de cualificación y certificación y acelerar la transferencia de conocimiento a la industria.
Una infraestructura abierta y colaborativa
Frente al concepto de laboratorio convencional, el Living Lab se plantea como una infraestructura distribuida y abierta, basada en la colaboración entre empresas, centros tecnológicos, universidades y administraciones públicas.
El objetivo es aprovechar las capacidades e infraestructuras existentes, coordinar recursos y generar nuevas sinergias que permitan desarrollar proyectos tecnológicos de alto impacto.
Dentro de este modelo, el ITC plantea coordinar la infraestructura relacionada con los materiales estructurales, aportando su experiencia en materiales cerámicos avanzados, recubrimientos funcionales, fabricación avanzada, caracterización y validación de prestaciones.
A estas capacidades se sumarían las de otros institutos tecnológicos, universidades, empresas y entidades públicas, de manera que cada organización pueda aportar sus conocimientos, equipamiento e infraestructuras en sus respectivos ámbitos de especialización.
Entre las actividades previstas se encuentran la caracterización avanzada de materiales, el desarrollo y validación de procesos de fabricación, la fabricación aditiva de componentes, la creación de demostradores tecnológicos y la evaluación del comportamiento de los materiales en condiciones representativas de servicio.
La infraestructura también proporcionaría apoyo en los procesos de cualificación y certificación.
Validación antes de la industrialización
El Living Lab estará especialmente orientado a los niveles intermedios de madurez tecnológica, TRL 5-7 y superiores, una etapa crítica en la que las tecnologías necesitan ser validadas antes de avanzar hacia su industrialización.
La iniciativa permitirá asimismo identificar las capacidades tecnológicas actualmente disponibles en la Comunitat Valenciana y determinar qué nuevas infraestructuras resultan necesarias para completar la cadena de valor vinculada a los materiales avanzados.
Una infraestructura al servicio del ecosistema valenciano
El proyecto pretende ponerse al servicio del conjunto del ecosistema valenciano de innovación, permitiendo que empresas de diferentes sectores puedan acceder a capacidades avanzadas de validación sin necesidad de desarrollar individualmente infraestructuras de esta complejidad.
Entre las entidades implicadas se encuentra el Aeropuerto de Castellón, que se incorpora como impulsor del Living Lab y nodo de coordinación operacional aeroespacial.
El entorno aeroportuario permitirá aproximar los demostradores tecnológicos a condiciones reales o semirreales de funcionamiento y facilitar la conexión con empresas tecnológicas y otros agentes del ecosistema de innovación.
La propuesta se plantea también como complementaria a otras plataformas de coordinación existentes, como REDIT Defensa, en la que participa el ITC junto con los demás institutos tecnológicos pertenecientes a la Red de Institutos Tecnológicos de la Comunitat Valenciana.
El objetivo es aprovechar la especialización de cada entidad, evitar duplicidades y favorecer la cooperación entre centros tecnológicos, universidades, empresas y administraciones.
Nuevas oportunidades para la industria valenciana
El Living Lab supone además una oportunidad para trasladar el conocimiento acumulado en industrias con una sólida base tecnológica, como el sector cerámico, hacia cadenas de valor de mayor contenido tecnológico relacionadas con el sector aeroespacial y las tecnologías duales.
Esta diversificación podría generar nuevas oportunidades para las empresas valencianas, favorecer la atracción de inversión y proyectos nacionales e internacionales y fortalecer la transferencia tecnológica.
La creación de esta infraestructura contribuiría asimismo a reforzar el posicionamiento de la Comunitat Valenciana en el ámbito de los materiales avanzados, aumentando sus capacidades para participar en programas promovidos por organismos nacionales y europeos relacionados con defensa, espacio e I+D+i.
Actualmente, el Living Lab se encuentra en una primera fase de definición del modelo de colaboración entre los distintos agentes implicados.
El objetivo final es configurar una infraestructura de referencia que permita acelerar la innovación, mejorar la competitividad empresarial y consolidar la Comunitat Valenciana como un polo especializado en materiales avanzados destinados a aplicaciones estratégicas.
Como destaca el presidente de ITC-AICE, Juan Vicente Bono, la Comunitat Valenciana dispone de importantes capacidades científicas e industriales, entre ellas las del clúster cerámico. El siguiente paso consiste en conectar estas capacidades mediante una infraestructura colaborativa capaz de transformar el conocimiento existente en soluciones industriales de alto valor añadido.
Fuente: Instituto de Tecnología Cerámica (ITC).










